Enviciado me tienen tus deliciosos dejos, actitudes de mujer; que
Nublan mi horizonte en un chasquido, cuando andas así, licor de
Almendras. Cuando casi me deshago por alcanzar la
Materia de eso tuyo, dije; que se degusta y entiende. Cuando es
Orquestado todito todo en esencia, ¡Cosa Divina!
Rojos atrayentes, marfiles sentenciarios; ellos combinados. En tanto Yo…
Abrasado por la chispa de tus mirares, por lo insultante de tus formas.
Dejos de mujer que me transportan, subliman y abandonan;
Obligado a esta maldecida realidad, e insufrible congoja.