Llevas, me elevas
hasta donde tú y yo nos encontramos
en islas de tiempo y de espacio
que impulsas y transportas
en significados que veníamos buscando
Asincrónica y pausada
desconciertas mi lógica creada
la certeza que ya no cuestionaba
como ciego, como costra…
como agua que hierve
pero que nunca se evapora
Has sido altura
el arrojo en el que me he vuelto ciego
como un cuestionamiento hecho sin mesura
como una ráfaga de noche oscura
que en hálitos y estertores se pronuncia
En ti, los momentos a mi ego significan
renacer en sudor y destilados de otras vidas
que en un asombro repentino me hurtan las palabras
que me vuelven remolino
y se condensan en tantos nudos de preguntas
Desconcertado, extático
divago una ecuación inexplicable
del propósito que a ti me arrastra
que sustenta esta intensión y la temperatura
y que como resumen queda en todo este desconcierto
De ser así, entonces, estas líneas dicen tanto,
—aunque en sí, síntesis de nada—
son intentos de una voluntad obcecada, ingenua
fascinación que por mucho desenfrena
confundida en tus formas, acento y fragancia.